
Soy de esa clase de personas que cuando algo les ofende lo rumian, mucho mucho, porque estudia si es un calentón o si lleva razón (estos libras..)
Me quedo mal, no duermo, todo el rato piensa que te piensa... y al final, cuando lo suelto, es bastante peor, y con mucha mala leche...
Ayer tuve que pedir disculpas, porque ofendí a alguien, por un calentón de estos rumiados, masticados, y vomitados con saña y una literatura que es que araña (algo que también me caracteriza). En parte llevo razón, porque aunque una no sea nadie, se merece el mismo respeto que alguien que "sí lo sea", y aunque haya modus operandii ya sabidos y tolerados en determinados círculos, tocan mucho los cojones, ofenden, y a mí personalmente me hinchan la vena un montón.
No obstante, agacho la cabeza, recibo un collejón de la ostia y pido disculpas. Eso sí, "una experiencia más que no pensamos repetir", como diría una amigo mío.
¡HALA, YA ESTÁ!

